¿Por qué hay que ver Hamilton?

Hamilton, el musical

Desde el pasado 3 de julio, el musical Hamilton del compositor Lin-Manuel Miranda está disponible en la plataforma de Disney+. Una obra que vale la pena ver una y mil veces.

Alexander Hamilton

Alexander Hamilton

Nacido el 11 de enero de 1757 en las actuales islas de San Cristobal y Nieves, Hamilton es uno de los siete padres fundadores, el único inmigrante de este grupo de personas que fueron los líderes políticos de todo el proceso independentista que se consumaría con la firma de la Declaración de Independencia de Estados Unidos en 1776.

Lin-Manuel Miranda se inspiró en la biografía “Alexander Hamilton” del historiador Ron Chernow para crear su musical de 2015 que ganó once premios Tony (los Oscar de los musicales), un Grammy y un premio Pullitzer.

Una de las motivaciones del compositor para representar la vida y obra de Hamilton es que él también viene de una familia de inmigrantes ya que tiene raíces puertorriqueñas y la historia de este padre fundador, que no era tan conocida como la de los demás, representa a un sector de la población muy importante en Estados Unidos, país que debe gran parte de lo que es a los inmigrantes (aunque a algunos les cueste reconocerlo).

Escrita a lo largo de varios años, en diferentes lugares (todos ellos mencionados en los créditos de la película) Hamilton es una obra maestra que además nos enseña una manera diferente de contar la historia y hacerla más atractiva para todo público.

Hamilton y su relación con Richard Wagner

En mi escrito sobre Wagner mencioné un aspecto que se destaca en su obra como lo son los “Leitmotiv” los cuales se resumen en melodías que acompañan a los personajes cada vez que aparecen para darles una identidad que permita a los espectadores identificarlos de una manera más clara.

Lin-Manuel Miranda como Alexander Hamilton
Lin-Manuel Miranda como Alexander Hamilton

En Hamilton esto no pasa en la música, pero si con las palabras que dice cada personaje que sirven para determinar su forma de ser y la manera en la que estos interactúan con el personaje principal de la obra. Lin-Manuel Miranda incluso rinde homenaje a Wagner en la canción “Helpless” ya que suena el motivo principal de la marcha nupcial del tercer acto de la ópera Lohengrin del compositor alemán, la cual es, junto a la marcha de Felix Mendelssohn, las más utilizadas en las bodas de la actualidad.

Durante las dos horas y cuarenta minutos que dura el musical estaremos escuchando las frases, los “Leitmotiv” con los que podremos asociar a los personajes con sus objetivos, su importancia en la historia y el cómo afectan la figura de Alexander Hamilton, un hombre que, a pesar de ser huérfano e inmigrante, logró escalar en la sociedad hasta conseguir ser la mano derecha de George Washington, el primer secretario del tesoro, el defensor más importante de la Declaración de la Independencia, todo esto en un carrera interminable de ambición que le terminaría costando su vida.

“Non-stop” la canción para entender Hamilton

A pesar de que aquí contaré detalles muy importantes de la historia, espero esto sirva para que se motiven a verla o, si ya la vieron, a que la repitan y se fijen en algunos detalles que tal vez dejaron pasar por alto.

Con “Non-stop” termina el primer acto del musical en el que intervienen todos los personajes que aparecieron durante la primera mitad diciendo sus “Leitmotiv” que han sido importante en lo que ya pasó o en lo que veremos en el segundo acto.

Alexander Hamilton ha regresado a Nueva York tras salir victorioso de la Guerra de Yorktown que marcó el triunfo de la revolución sobre los ingleses. Tras estudiar derecho, ahora, desde sus palabras, hace todo lo posible para defender la Declaración de Independencia, crear el sistema financiero de la nación y hacer de Estados Unidos un país exitoso.

El personaje que pagó caro el estar vivo

El antagonista de la historia, Aaron Burr, que llegó a ser senador y vicepresidente, nos cuenta lo bien que le está yendo a Hamilton en una carrera que parece no tener techo. Este personaje, cuya frase característica es “Wait for it” (espera por ello) se ha mostrado siempre paciente en esperar de su momento para ascender el cual llegará en el segundo acto al iniciar su carrera por la presidencia de 1800, deseo que cuenta en “The Room Where it Happens” (la habitación donde eso pasa). Todo terminaría en un fracaso debido a la falta de apoyo de Hamilton, que prefirió apoyar a Thomas Jefferson, lo que generaría una serie de cartas que intercambiaron ambos en “Your Obedient Servant” (tu sirviente obediente) terminando todo esto en un duelo a muerte llevado a cabo el 11 de julio de 1804 en el que Burr hirió a Alexander Hamilton causándole la muerte al día siguiente.

Los detalles del duelo final se encuentran en «The World Was Wide Enough» en el que Aaron Burr al final lamenta el descenlace de su relación con Hamilton admitiendo que el mundo sí era lo suficientemente grande para que los dos vivieran.

El final del primer acto nos prepara para lo que viene después

George Washington, que ya previamente nombró a Hamilton como su mano derecha, aparece ahora para ofrecerle ser el secretario del tesoro y recordarle que la historia tiene los ojos puestos en él, algo que ya dijo en “History Has Its Eyes on You” por lo que Alexander reconoce la importancia de su nombramiento lo que le hace olvidar a su familia, a su hijo recién nacido, para dedicarse solamente al trabajo.

Su esposa Elizabeth Schuyler le ha pedido desde su matrimonio en la canción “Helpless” (indefensa) que no se enfoque tanto en su trabajo, que agradezca estar vivo, que “That Would Be Enough” (eso sería suficiente). Hamilton hace caso omiso a esta petición ya que, como dice su “Leitmotiv”, “I’m not throwin’ away my shot” (no voy a desperdiciar mi oportunidad), él está enfocado en seguir escalando. Toda esta ambición le traería problemas que terminarían hundiendo su carrera, el primero de ellos, su infidelidad con Maria Reynolds representada en “Say No to This” (di no a esto) en la que tendría que pagarle al esposo de esta un soborno para mantener en silencio esta relación de la que más adelantes todos se enterarían ya que, al ser acusado de robar dinero del estado, Alexander publicaría “The Reynolds Pamphlet” para limpiar su nombre pero dañaría la relación con su esposa que le daría la razón a su hermana, Angelica Schuyler, que desde el primer acto ha dicho que Alexander jamás estará “Satisfied” (satisfecho).

Las desgracias serían cada vez mayores ya que su hijo moriría en un duelo contra alguien que había hablado mal de su padre y, ya al final del musical, la vida del propio Hamilton sería arrebatada por Burr en el único momento en el que desaprovechó su oportunidad ya que, en vez de disparar, elevó su arma al cielo, “He throwing away his shot”.

Duelo Hamilton - Burr

Who Lives, Who Dies, Who Tells Your Story

Esta es una de las frases de George Washington y, además, el título de la canción con la que termina el musical y sirve para explicar el papel de Elizabeth Schuyler, la real protagonista de toda esta historia.

En los 50 años siguientes a la muerte de su esposo, ella se encargó de recopilar todas sus cartas, las cuales fueron muchas ya que él escribía como si se quedara sin tiempo para hacerlo, con lo que logró contar la historia de Hamilton, rectificar que fue él quien escribió el discurso de despedida de George Washington, tal como se puede ver en “One Last Time” (una última vez) y, como logro más importante, fundó el primer orfanato privado de Nueva York para poder cuidar de niños con una historia de vida como la de Alexander que es contada en la primera canción del musical dando así un cierre perfecto a esta gran obra de arte.

¡Hay que ver Hamilton!

Lamentablemente en Sudamérica aún no está disponible el servicio de Disney+ aunque esto se puede solucionar con la instalación de un VPN que permita cambiar la ubicación de nuestro dispositivo o bueno, cada quien es responsable de dónde y cómo accede a la información en internet.

Lo realmente importante, y mi invitación, es que deben ver Hamilton, es una obra increíble con una puesta en escena fascinante, personajes inolvidables que no solo nos harán entender la historia, nos pondrá a pensar en nuestra propia vida.

Quisiera terminar con la frase que le dice George Washington a Alexander Hamilton en “Right Hand Man” (la mano derecha) cuando este le recuerda que no hay que morir como un mártir ya que:

“Dying is easy, young man,
Living is harder”

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