Mozart: una vida resumida en Música

Mozart

Wolfgang Amadeus Mozart nació en Salzburgo el 27 de enero de 1756 y, a pesar de haber pasado más de 250 años desde su muerte, su música sigue sonando y sus obras se siguen alabando.

El gran Siglo XVIII

El siglo XVIII fue una época gloriosa para la música académica. Durante este siglo vivieron músicos tan importantes como Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven y, por supuesto, Mozart.

El primero de estos tres fue el mayor representante del periodo de la música llamado «Barroco» y su trabajo como Maestro de Capilla lo llevaron a componer una gran cantidad de piezas, la mayoría religiosas, que hacen de Bach, uno de los músicos más importantes de la historia.

Beethoven, por su parte, del que ya hablé un poco en el artículo sobre El Discurso del Rey, fue un revolucionario compositor que es considerado el último clásico y el primer Romántico de la historia.

Ya llegará el momento de hablar de este par de grandes compositores alemanes a profundidad pero el protagonista de hoy es otro.

Salzburgo

Mozart: un talento prodigioso

De nombre completo Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, este prodigio musical fue el último hijo del matrimonio entre Leopold Mozart y Anna Maria Pertl. Debido a la medicina de la época, a pesar de ser 7 hijos en esta familia, solo Mozart y su hermana Maria Anna sobrevivieron.

Leopold, el padre, era músico. Trabajaba como segundo Maestro de Capilla en la corte del arzobispo de Salzburgo, pero su labor más relevante era la de ser un gran profesor.

Como ya se podrán imaginar, el padre de Mozart fue su maestro. Desde que el pequeño Wolfgang pudo agarrar con su mano el arco de un Violín y hacer sonar un Piano, su padre le dió clases.

Con menos de 4 años este gran prodigio ya tocaba muy bien estos dos instrumentos. La disciplina de su padre y la falta de distracciones (tan comunes en el mundo moderno) habían hecho de Wolfgang un gran músico.

Complementaba su labor como instrumentista siendo también compositor. Así es, a los 4 años Mozart ya escribía sus primeras piezas para Piano con melodías cargadas de alegría y belleza.

El escritor de este árticulo recuerda muy bien cuando tenía 11 años y en sus clases tocó un Minuet de Mozart que había sido compuesto en 1761 cuando este niño austriaco tan solo tenía 5 años.

Volviendo al tema, debido a su gran talento musical, Leopold lleva a su hijo, aún muy pequeño, de gira a varios paises de Europa para mostrarles a todos sus capacidades, adquirir fama y claro, obtener grandes ganancias.

Fueron más de 3 años viajando y presentandose frente a Reyes, Duques, Arzobispos y personas de la clase alta europea en los que el nombre de Wolfgang Amadeus Mozart ya no pasaba desapercibido en, casi, ningun lugar.

Ser Músico de la corte, el empleo por excelencia de la época

Ya un poco más grande, Mozart trabajó en la corte de su natal Salzburgo y logró gran fama como interprete y compositor.

Desde la corte se le solicitaba música nueva constantemente para eventos y conciertos a los que Mozart no fue menos y siempre supo realizar obras de gran belleza en las que destacaron Sinfonías, Óperas, Serenatas (como la Pequeña Serenata Noctura tan famosa), Divertimentos y Conciertos para instrumentos solistas, sobre todo para sus dos instrumentos principales: el Violín y el Piano.

Buscando mejorar su situación financiera, Mozart y su padre viajan a Múnich y Viena en busca de nuevas oportunidades laborales que, si bien sus conciertos y estrenos de obras eran un éxito, no lograron el trabajo que querían encontrar.

París fue el siguiente destino de la familia Mozart. Wolfgang no quería regresar a su ciudad natal y buscaba en cualquier lugar establecerse como músico en alguna corte.

Desilusionado por la falta de empleo, agobiado por grandes deudas y con la tristeza de la muerte de su madre en 1778. Finalmente regresa a Salzburgo en 1779 a ocupar un puesto que su padre le había conseguido pero en el que, ciertamente, no estaba para nada conforme.

Mozart: el primer freelancer de la historia

Para los que no están muy familiarizados con este anglicismo, es muy utilizado en la actualidad para referirse a aquellas personas que trabajan como independientes, por su propia cuenta, realizando trabajos de manera autónoma que les permitan desarrollarse profesionalmente. En el Siglo XVIII Mozart fue el primero de esta clase.

Cansado de la relación que mantenía con el arzobispo Hieronymus von Colloredo y de la subordinación en la que le tocaba vivir cada día, Mozart presente su renuncia en 1781 la cual es rechazada en primera instancia, pero luego, al volverla a presentar el joven de tan solo 26 años pasa a ser «su propio jefe»

Con la libertad de poder trabajar dónde lo desee, Mozart se muda solo a la ciudad más grande y que más oportunidades le podía ofrecer, Viena. Y, a pesar de que su padre le pedía volver, el apoderado Wolfgang no lo quiso hacer.

Viena

El esplendor de Viena

Lleno de vitalidad y con una mente brillante, Mozart empieza a destacar en esta ciudad. Gana gran reconocimiento como pianista siendo nombrado el mejor de la ciudad. Compone obras de más complejidad como la Gran Misa en Do menor que se la dedico Constanze, la mujer con la que se había casado en 1782 y la ópera El Rapto en el Serallo, esta última totalmente revolucionaria al ser la primera cantada en alemán, rompiendo así todos los moldes con los que se venían haciendo este tipo de obras que siempre eran en idioma italiano.

Wolfgang conoce durante estos años a otro gran compositor de la época, Joseph Haydn, con quien toca algunos de sus cuartetos de cuerda. Todas estas experiencias fueron nutriendo la carrera artística del prodigio que, con más tiempo para dedicarlo en él mismo, aumento considerablemente su producción musical y recibió la aclamación de toda una ciudad que se rendía ante sus obras y los conciertos en los que tocaba.

Durante estos primeros años en la capital austríaca, Mozart se dedicó de lleno a las Óperas. Don Giovanni y Las Bodas de Figaro fueron dos óperas creadas por él en este tiempo que, junto a «Cosi Fan Tutte» (1790), componen el trio de óperas cómicas que compuso Wolfgang con el mismo libretista, Lorenzo da Ponte.

Después de la luz llega la oscuridad

La segunda mitad de la década de 1780 fue todo lo contrario a la primera. La guerra que enfrentaba a Austria y Turquía durante este periodo repercutía en los artistas que dependían de los aristócratas que pagaban las entradas para ir a ver sus conciertos y que con el paso de guerra ya no tenían las mismas capacidades económicas.

A partir de 1786 Mozart deja de presentarse con la misma frecuencia en conciertos por lo que sus ingresos disminuyen. Dos años después la familia se ve obligada a mudarse a un espacio más pequeño y barato.

Estos cambios y la falta de ingresos hacen que el genio de 30 años empieza a sufrir de depresión al no ver que su situación mejora. Además de la ópera ya mencionada, compone en estos años sus tres últimas sinfonías (39, 40 y 41) y realiza giras en varias ciudades en Alemania que tampoco mejoran su situación económica.

1791

Este fatídico año fue el último de vida de Mozart. El músico que ya tenía 35 años no dejó nunca de componer. La ópera La Flauta Mágica, el Concierto para Piano No. 27, el Concierto para Clarinete en La Mayor y el Requiem en Re Menor fueron los proyectos que tuvo Wolfgang este último año. Todos ellos completados menos el Requiem que no pudo terminar por su pronto fallecimiento.

En Septiembre de ese año, se sintió muy mal y en menos de dos meses su enfermedad se acrecentó de tal manera que el 20 de Noviembre quedó postrado en una cama hasta su fallecimiento el 6 de Diciembre.

Son muchas las hipótesis sobre su deceso, algunos piensan que fue envenado o medicamente mal tratado pero la versión que más se puede acercar a la realidad es la de que murió por una fiebre reumática, enfermedad que tenía desde pequeño y que ataca principalmente al corazón.

Estatua Mozart

Legado eterno

Wolfgang Amadeus Mozart compuso más de 620 obras en tan solo 35 años de vida. 22 Óperas, 41 Sinfonías, 27 Conciertos de Piano y 18 Misas destacan en su prolífico catálogo de composiciones.

Sus obras son representadas a diario en múltiples lugares del mundo. Sus melodías, fáciles de recordar, son conocidas por aquellos que están inmersos en el mundo de la música académica y por los que no que escuchan su música muchas veces sin saber que es de él.

Durante la época en la que vivió Mozart no existían las mismas herramientas musicales que tenemos hoy en día. Los instrumentos no estaban tan desarrollados y ni hablar de algunos que ni siquiera se habían creado.

Seguramente con todos los avances de la música y la gran cantidad de instrumentos que, sobretodo los metales, han ampliado el registro sonoro hacía los sonidos más graves, Wolfgang Amadeus Mozart hubiese compuesto obras aún más espectaculares e icónicas.

Lo que es cierto de toda esta historia es que cuando se habla de música no se puede dejar de lado el nombre de Mozart ya que fue quien cambio para siempre la historia de este arte que escuchamos a diario y nos acompaña en todos los momentos de nuestra vida.

1 Comment

  1. Lucho Salcedo dice:

    Corto y sustancioso articulo de vida y obra de Mozart. Sin pretensiones técnicas y sencillo, por lo que se explica la comparación, extraña, del trabajo independiente q hizo Mozart con el anglicismo “moderno” de “Freelance”, entendido solo para evitar “encartonar” el tema. Buen artículo q genera interés a neófitos en la música clásica. Por aquí esperaban como complemento una pequeña interpretación tuya de algún concierto para flauta de Mozart. Abrazos

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